El propósito social

Dentro de la senda de la innovación con propósito, de la que hablaba en mi artículo anterior, hay un aspecto fundamental para poder contribuir al mundo: la colaboración. Algo que va más allá de lo puramente profesional y que nos vincula con lo social, irremediablemente, porque un propósito no compartido sería un propósito estéril y es necesario comprometerse con algo mayor que uno mismo para conseguir un impacto sostenible en las personas, la sociedad y el planeta.

Organizaciones con propósito social

Buenos ejemplos de organizaciones que cultivan el vínculo entre lo empresarial y lo social, son las siguientes:

  • Los laboratorios ciudadanos, como por ejemplo los de Medialab Prado, son espacios donde ciudadanía, sector público y emprendedores co-diseñan soluciones a retos comunes (soledad, movilidad, alimentación local, etc.).Entre las actividades que se realizan están el prototipado de ideas, los “hackatones” sociales o los microproyectos colaborativos, por ejemplo.
  • Rural Experimenta, del Gobierno de España, o Canarias Experimenta, iniciativa del Gobierno de Canarias, fomentan la revitalización del territorio mediante proyectos que combinan saber local, tecnología y nuevas economías rurales.Las residencias de innovación rural, el acompañamiento al relevo generacional o la activación de recursos agroecológicos son algunos ejemplos de lo que se trabaja en este tipo de proyectos.
  • Hay empresas de todos los sectores que alinean su modelo de negocio con el impacto positivo, y lo hacen a través de actividades como el rediseño circular de productos, las cadenas de valor sostenibles o las finanzas éticas. Las organizaciones certificadas como empresas B Corp. constituyen un ejemplo reseñable de este tipo de prácticas, y además en distintos sectores.
  • Distintos países como Dinamarca, Italia o España han promovido iniciativas de esta naturaleza, aunque me gustaría destacar el Laboratorio de Innovación Social de Canarias (Gobierno de Canarias). En todos los casos se buscan nuevas formas de gobernanza, participación y prestación de servicios públicos.Y ello es posible gracias al diseño de políticas participativas, las pruebas piloto con datos abiertos, o la innovación en servicios sociales o sanitarios, por ejemplo.
  • Ashoka Changemaker Schools o Impact Hub, por ejemplo, promueven modelos educativos y culturales que desarrollan conciencia y agencia transformadora. Lo hacen a través de programas de aprendizaje-servicio, residencias creativas con impacto social o mentoring de proyectos transformadores.

Ejemplos de innovación social local con propósito

Un buen ejemplo de empresa agrícola innovadora podría tener como propósito «contribuir a la soberanía alimentaria sostenible de Canarias” y desde esa perspectiva:

  • Contratar jóvenes agricultores que compartan esa visión.
  • Desarrollar formación en agroecología, pero también en participación comunitaria.
  • Reconocer el impacto social de los equipos, no sólo su productividad.

En los proyectos emprendedores el propósito puede no ser un simple complemento sino el punto de partida del modelo de negocio:

  • Porque convierten el propósito en una ventaja competitiva.
  • Porque no se limitan a no dañar, sino que mejoran realmente el entorno.
  • Porque miden el impacto desde el inicio.
  • Porque no compiten de forma aislada, sino que tejen redes para generar comunidad.

La contribución local de Progtalent

En esa línea, recientemente he participado en un evento desde la Asociación África en Común. Un espacio de encuentro entre instituciones, empresas y sociedad civil para repensar la cooperación, la migración y el desarrollo desde una mirada compartida. Porque necesitamos abstraernos del ruido, combatir el miedo y ampliar la mirada para abordar el desafío de nuestra relación con África desde el codesarollo.